Los últimos días he estado analizando si la felicidad es un estado de ánimo, una manera de vivir, un sentimiento o simplemente algo que sucede. Creo que he pasado por todas las situaciones.

Sea lo que sea, ¿por qué es tan difícil ser feliz, qué nos lo impide?

En el mundo de hoy podríamos relacionar la felicidad con el dinero, pues, el billetico verde casi siempre nos soluciona los problemas, y sin problemas somos felices. Podemos comprar la casa de nuestros sueños, visitar los lugares mágicos del mundo, ayudar a nuestra familia, comer lo que deseamos. Sí, sin duda seríamos felices.

Sin embargo, en la búsqueda constante del dinero, podríamos convertirnos en personas un poco desdichadas. Aquí empieza la catarsis:

Primero dependemos de nuestros padres y su dinero, luego vamos a la universidad y nos limitamos a hacer muchas cosas por falta de dinero y tiempo. Al graduarnos muy seguramente nos mudamos de ciudad para trabajar, y a la falta de dinero y tiempo, por lo general se suma la rutina.

Luego de un par de años, cambiamos de escenario. Podemos incluso irnos del país. Ahora, estamos sin dinero, sin tiempo, con una vida rutinaria por el trabajo y por si fuera poco, aparece la soledad. Entonces, si no es el dinero, la profesión y un “buen trabajo”, ¿qué es la felicidad?

Nos han acostumbrado a no ser malagradecidos. Nuestras madres dirían que tenemos que dar gracias por respirar, por estar sanos, por tener una familia que nos adora y el aparente trabajo soñado. ¡Pero seguimos sin sentirnos del todo feliz!

Diagnóstico: El problema viene de dentro y seguramente está afectado por lo que ocurre afuera. Cambiar de escenario no siempre es la solución (ya vimos el ejemplo anterior), pero sí hay que cambiar la perspectiva. No somos árboles, así que no estamos sembrados en ese trabajo odioso ni pegados de por vida a personas que no suman nada a nuestro espíritu.

Tenemos que cambiar de hábitos

La culpa la tiene el sistema, la culpa (si quieres) échasela al loco mundo que te rodea, pero no puedes cerrarte a la hermosa posibilidad de ser feliz.

No le entregues la vida a tu jefe, no dejes que tu ánimo dependa del trabajo y sobre todo, no permitas que terceros le cambien el color a tu vida. ¡Oblígate a separarte de ellos sin importar la condición económica! No es justo que hayas pasado los últimos 6 años de tu vida teniendo pequeños episodios de felicidad cuando puedes tener una vida de plenitud.

Sí, eso creo que es la felicidad. La plenitud.

En una vida plena también hay problemas, pero los enfrentas diferente porque otro motor te motiva. En la plenitud la palabra “no” deja de ser satánica, los perritos callejeros ya no dan lástima  sino que se convierten en amigos fugaces que haces en el camino. La rabia se calma con un chocolate caliente junto la persona que amas y la distancia se combate con un hermoso video o correo electrónico.

Busca la plenitud en los pequeños detalles y verás como todo lo demás se da más fácil.

Yo encontré en este portal mi plenitud y créanme, las cosas empiezan a mejorar para mi.

 

 

Apaga la computadora cuando no la estés usando.

Una idea en “¿Qué es la felicidad?”

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