Comencemos por aclarar que la ansiedad es una enfermedad. Sí, aunque suene un poco fuerte, es considerada un trastorno mental que es capaz de interferir con tu vida diaria y se caracteriza por producir mucha preocupación o miedo por situaciones cotidianas que, a veces, no merecen la pena. Sin embargo, hoy te digo que está bien que sientas ansiedad. No hay mucho de qué preocuparse, solo tienes que ¡ocuparte!

Hoy he decidido hablarles de esto porque me impacta que ahora somos muchos los que padecemos episodios de ansiedad. Y digo “padecemos” porque así como tú, yo también vivo crisis que, aunque no creo que sean patológicas, sí me afectan a ratos la vida.

Es importante que, primero que nada, reconozcamos que cuando sudamos frío, nos da taquicardia, depresión, ganas de comer compulsivamente, estamos viviendo una situación de ansiedad que puede durar unos minutos o hasta semanas y este tiempo solo depende de ti.

¿Qué sabes de las crisis de pánico?

Cuando seas consiente de esta realidad, debes comenzar por respirar. Pero respirar muy bien, como cuando nadie de te ve y tienes oportunidad de cerrar los ojos. Sentir cómo todo tu cuerpo recibe el oxígeno sana más de lo piensas y previene más enfermedades que cualquier tarro de pastillas.

Reconocer que estamos pasando por un mal momento, es la clave, de ahí en adelante ya el proceso se hace sencillo, como por ejemplo controlar esas emociones que nos agobian y saber que no eres el único que pasa ratos duros.

Insisto ¡está bien que sientas ansiedad! Solo tienes que no llevarlo al extremo, y si se te hace una pesadilla, buscar ayuda es lo más sabio. Los amigos, la familia y los expertos son ese salvavidas que hace que ese peso no te hunda.

Hoy en día nos enseñan que hay que tener el control de todo, que no puedes fallar, que debes hacer todo lo más perfecto posible y esto nos puede llevar a la frustración. Aquí lo peligroso es acostumbrarte al sentimiento del fracaso.

¡Ser feliz es más fácil de lo que crees!

Me pasa que quiero hacer muchas cosas, alcanzar metas, hacer sentir orgullosos a los demás, darme gustos, ayudar a todos y no, no siempre podemos todo al tiempo, pero eso no quiere decir que hayamos fallado.

Estoy aquí para decirte que está bien que sientas ansiedad, que llores por ratos, que rías de tus problemas, que te preocupes por las cuentas, que repruebes algunas tareas, que falle algunos trabajos, pero que todo sirva para el desahogo, no para que hagas de ese estado algo natural.

Una vez leí que “solo hecho polvo aprendes a volar” y nada es más cierto. Hazte polvo cuantas veces necesites pero tienes la obligación de renacer, por ti y por todo lo que quieres. Porque te mereces dejar la ansiedad y los temores de lado para ir por todo lo que siempre has deseado.  Yo sé que puedes, yo sé que juntos podemos.

Te recomiendo la oración de la serenidad para calmarte

 

Dona tapas de envases plásticos.

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